El
frío oscuro de la nieve atrapa
a
las invernales emociones.
Alas
de hielo pesan en mis espaldas
que
gravitan en el comics de la nada.
El
sol oscuro es de hielo sólido.
Y
la luna noche está obsoleta y escondida de mi alma.
Alma
que solloza la ausencia
de
su alma gemela temporal
y
escondida del mundo.
Yo
misma así lo decidí.
Al
tiempo un enorme vacío reconfortante
rellena
la dulzura oscura de sus besos pecadores.
Ya
no hay lágrimas saladas transformadas en diamantinos suspiros.
Solo
dos luceros congelados que disfrutan la visión de la frívola nieve.
En
mis sueños de azabache efecto,
flota
aún su negro amor de la nada.
Y
en mis ilusiones están las sombras
de
esos días febriles de astros tenebrosos.
Sellando
al corazón en la casona plena de espectros
de
amor cansino y pesaroso.
Ya
no hay nada, nada.
Y
es lo mejor.
Decorada
estoy con encajes de oscuridad,
Y
mis labios negros rozan a la espiritualidad.