"Una travesía lírica hacia los recuerdos de una vida entre destellos y pensamientos, donde la esencia de un hada pura se funde con el misterio de los árboles y la luz del cosmos."
En otra vida fui un hada;
las iluminadas orlas de los soles mágicos caían de continuo
en mi vivienda, hecha de destellos y pensamientos.
La magia blanca e inocente estaba en mi;
volaba a doquier, y sobre los árboles me recostaba
a contemplar a las nubes de la vida espiritual.
El regocijo cual cascadas de sonrisas y voces infantiles,
cubría a mis amigas y a mí.
La alegría nunca terminaba; sus brazos eran tan largos,
como el cosmos de las ideas blancas y traviesas
de los niños del mundo.
Y la hierba de los días retozaba
en mis descalzos pies de hada pura.
Mis viajes a voluntad divina, iban y venían en remolinos;
vorágines de viajes plenos de fragancias de árboles tropicales;
cuyo misterio atrapado entre sus sombras y miradas verdes,
invitaba a dormir en sus magnéticas ramas de vida y luz.
¡ Vuelo a voluntad, disfrutando la belleza de la verde naturaleza!,
que vestida de gala me presenta a su esposo.
Entre refulgencias de niños y magias bondadosas retozan,
todas las hadas dadivosas.
Cada hada es amiga del amor, y la paz;
cada hada cuida a un niño o niña.
Vestidas de luz blanca de amor casto,
Venus Maritza Hernández